Soy psicóloga con formación en enfoque sistémico, y en atención infanto-juvenil. Mi trabajo se centra en el acompañamiento de población infanto-juvenil a partir de los 12 años, así como en el trabajo conjunto con sus familias, entendiendo que cada proceso terapéutico debe considerar el contexto emocional, relacional y social de quienes consultan.
Mi experiencia clínica se ha enfocado en temáticas como ansiedad, identidad, autoestima, dificultades vinculares, gestión emocional e intervenciones familiares. Además, cuento con un diplomado en Psicoterapia Infanto-Juvenil, lo que me permite abordar estos procesos de manera especializada y acorde a cada etapa del desarrollo.
Trabajo desde un enfoque sistémico, integrando herramientas de distintos modelos psicológicos según las necesidades únicas de cada persona. Concibo la terapia como un espacio que se adapta al mundo interno del consultante: a su forma de sentir, expresarse y ver la vida. Mi rol es acompañar ese proceso desde la empatía, la contención y el respeto por su individualidad.
Creo firmemente en el potencial de cada familia para generar bienestar. Por eso, incluyo activamente a madres, padres o cuidadores en la terapia, buscando fortalecer vínculos, construir comprensión mutua y favorecer cambios sostenibles en el tiempo.
Mi modalidad de atención es mediante psicoterapia a distancia, dirigida principalmente a población infanto-juvenil a partir de los 12 años. En este proceso, las familias no solo son bienvenidas, sino que forman parte fundamental del trabajo terapéutico, especialmente cuando se trata de menores de edad.
También acompaño a personas adultas en sus procesos terapéuticos individuales, hasta aproximadamente los 55 años.
Trabajo principalmente con adolescentes y jóvenes, abordando diversas problemáticas emocionales, conductuales y relacionales, tales como:
Además, acompaño a personas adultas en sus procesos terapéuticos, hasta aproximadamente los 55 años, abordando temas como ansiedad, crisis vitales, duelos, autoestima o relaciones interpersonales.
Cada proceso se adapta a las necesidades del adolescente y su contexto. Generalmente, incluye:
Creo un vínculo desde la empatía, el respeto y la coherencia, donde adolescentes y jóvenes puedan sentirse seguros, escuchados y validados. Utilizo recursos expresivos y lúdicos adaptados a cada edad: el juego terapéutico, el diálogo reflexivo, la escritura, el dibujo y actividades creativas que facilitan la expresión emocional de forma natural y respetuosa con su etapa evolutiva.
El juego no es exclusivo de la infancia: en la adolescencia sigue siendo una herramienta valiosa para explorar emociones, ensayar situaciones y conectar de formas menos verbales cuando las palabras no alcanzan. Lo utilizo de manera adaptada, respetando la madurez y los intereses de cada joven.
Adapto el enfoque terapéutico según la edad y etapa del desarrollo:
Mi compromiso es ofrecer un espacio humano, cálido y profesional, donde cada persona pueda sentirse vista, comprendida y acompañada en su proceso de crecimiento personal y familiar.