A veces el malestar está presente, pero no tiene nombre. El psicodiagnóstico es una exploración clínica que permite ver con claridad lo que antes solo se intuía. En Neuronova reunimos historia, emociones y contexto para construir una comprensión ética, profunda y personalizada.
Este servicio está dirigido a adolescentes y adultos (desde los 15 años) que requieran:
Ideal para quienes desean iniciar un proceso terapéutico con claridad, sin suposiciones ni etiquetas.
Casos donde hay síntomas emocionales o dificultades en relaciones, pero no se identifica el origen.
Recomendado cuando hay cambios de conducta, estados emocionales críticos o situaciones complejas sin explicación clara.
Padres, madres o cuidadores que buscan comprender mejor el comportamiento o emociones de sus hijos/as.
Personas con sospecha de TDAH, ansiedad, depresión u otras condiciones que requieren una mirada integradora.
Cuando se necesita un informe clínico para acompañar decisiones médicas, educativas o de tratamiento.
Un punto donde comienza la claridad
Hay preguntas que no se resuelven con respuestas rápidas. A veces, todo comienza en un espacio de exploración emocional.
Es un proceso clínico que integra entrevistas, observación y técnicas psicológicas para comprender el funcionamiento emocional, cognitivo, conductual y vincular de una persona. A diferencia de una simple evaluación con test, el psicodiagnóstico construye una visión integral, respetuosa y útil del mundo interno, sus conflictos y sus fortalezas.
No exactamente. Toda evaluación psicológica tiene un propósito (vocacional, clínica, educativa), pero el psicodiagnóstico busca una comprensión clínica más profunda. Integra técnicas específicas y un enfoque diagnóstico diferencial si se requiere.
Entrevistas clínicas, test psicológicos, escalas estandarizadas, análisis de historia personal, observación del relato y, si aplica, evaluación psicométrica o neuropsicológica. Se realiza una devolución verbal clara y, si se requiere, se entrega un informe escrito.
Desde los 15 años. En casos especiales puede adaptarse para niños mayores, utilizando instrumentos ajustados al nivel de desarrollo.
El objetivo no es etiquetar, sino comprender. Puede incluirse un diagnóstico clínico o hipótesis diagnósticas si eso contribuye al abordaje o a decisiones futuras, pero el foco está en la comprensión, no en la clasificación.
No siempre, pero sí es altamente recomendable si hay confusión sobre los síntomas, falta de claridad sobre qué trabajar o necesidad de derivación médica/educativa.